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miércoles, 7 de octubre de 2009

Lomo saltado en el Fogón de Claudia



Caminando junto con mi dilecto amigo César Cerrón, pucallpino impenitente, bajo el sol ardiente de Madrid, decidimos refugiarnos bajo el calor más bien oloroso y flambeado de un lomo saltado, nada menos que en ese reducto insoslayable que representa el Fogón de Claudia, propuesta de cocina peruana en el corazòn de Madrid.

En efecto, esta ciudad de mil rostros y muchos idiomas, en la que las jovencitas rumanas de La Montera se deleitan de acera a acera ofreciendo sus curvas, y los buenos pakistaníes y los acometidos chinos atienden sendos y multilingües negocios de internet y alimentación, y las paellas arrolladoras se ofrecen por algo de 10 euros en Plaza Callao y alrededores, guarda en su seno un pequeño espacio para la buena sazón peruana, esa que no acaba de convencer a los europeos en general, pero que cada día los anima más a adentrarse en las tierras de la provocación y la sensualidad.



Y los sabores peruanos no se hacen extrañar, como en Astrid y Gastón de Paseo de la Castellana, o en el Fogón de Claudia, donde platillos que van desde los clásicos anticuchos hasta el exhuberante cebiche, pasando por el lomo saltado o el tallarín saltado.

Mis sentimientos encontrados de peruano cansado y de extranjero temerario en tierras peninsulares me llevaron finalmente a cerrar la noche, luego del extraordinario y reconciliador lomo saltado de Claudia, en una tapería de Gran Vía, que tiene lo suyo, con un buen riojano y unos chorizos fritos.

Gracias Madrid. Gracias al Fogón de Claudia.

Visitar:
El Fongón de Claudia
Calle de Jacometrezo 15
Madrid

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