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jueves, 14 de junio de 2012

Lanzamiento de la Campaña: Loncheras Sanas

No es ajeno al ritmo cotidiano de los chicos en edad escolar y de los padres, la guía responsable sobre lo que deben comer, entendiendo como tal los refrigerios intermedios, los almuerzos y las cenas, sobre todo en un mundo actual que gira en el torbellino de la publicidad sobre comida chatarra, el facilismo consumista, la obesidad infantil y las tendencias por la comida sana. Todo ese amasijo irreverente de información en un cúmulo de ingredientes que me llevan a escribir sobre el tema.

Incluso, desde los mismos comensales surgen ideas de cuestionar la mala alimentación que se brinda, basados en los criterios de sabor, cantidad, nutrición e higiene. Esta semana causó revuelo el blog Never Seconds de Martha Payne, una bloggera que ya conquistó la atención de padres, hijos, escuelas y productores.

En el mesa de discusión, convertida en mesa de diseño, se cruzan palabras los proveedores, los comensales y la sociedad. Por un lado, los que promueven el consumo masivo de comida, desde todos los espacios y propuestas; por otro, los niños que atraviesan el momento más importante de su formación alimenticia; y finalmente los padres y los ajenos que sabemos qué es correcto y qué no en cuestiones de comida.

Al escribir estas líneas me queda la sensación de que estamos todavía sumergidos en los devaneos publicitarios y consumistas más que en el fondo mismo del asunto, una cuestión que necesita de una urgente revisión, que desde nuestro punto de vista debería ser atendida también por el Estado, a través del Ministerio de Salud en coordinación con el de Educación de manera más enérgica.

Hace pocas semanas, el colegio Mater Purissima de Miraflores lanzó la campaña Mi Lonchera es Saludable, en el marco de una iniciativa de la Municipalidad del mismo distrito que busca cambiar los hábitos alimenticios en los colegios bajo su jurisdicción. ¡Qué estupenda idea!

Según las estadísticas, el 25% de la población escolar miraflorina bajo estudio padece de sobre peso, cifra alarmante si se toma en cuenta la curva ascendente de la tendencia mundial en el mismo sentido. Peor aún, la incidencia se muestra en el segmento de educación primaria, lo que deja a nuestro hijos menores de 11 años en una situación de peligro inminente. 

¿Pero somos los padres los verdaderos responsables de este desajuste conceptual sobre lo que debe comerse? Por supuesto, quiénes más? Resulta que entre la falta de tiempo, los desórdenes familiares, la crisis económica de la canasta familiar, la falta de creatividad y el simple facilismo somos los que ejercemos un control equivocado muchas veces de lo que nuestros hijos comen.

Ahora  bien, el tema da para más si reflexionamos sobre la alimentación sana y aquello de "el ejemplo empieza por casa". ¿Estamos dispuestos a renunciar a los malos hábitos alimenticios? Muchas veces caemos en la tentación, que luego se vuelve una espiral descendente, de entregarnos a lo fácil, a lo grasoso, al vacío nutricional, y en ello arrastramos a nuestros hijos. Desde esta ventana afirmamos que el cambio radica en nosotros mismos.

Pero mientras las generaciones evolucionan hacia una alimentación que minimice las carnes rojas, que excluye definitivamente las grasas, los azúcares y los alcoholes, planteemos empezar por corregir aquello más inmediato, las loncheras de nuestros hijos. Logremos progresivamente que esas estadísticas apocalípticas de consumo infantil se reviertan hacia el beneficio de nuestros hijos. Por ejemplo, ¿sabían ustedes que menos de la tercera parte de los escolares consumen menestras? O que el 80% no reconoce las verduras en sus platillos cotidianos...

Es preocupante.

Si son seguidores de nuestro blog y de nuestra cuenta en Twitter (@ferarca), estarán al tanto de nuestras campañas de recetas con ingredientes saludables y de nuestra preocupación por recomendar una alimentación de largo plazo, que incluso no riñe para nada con la creatividad. La idea es divertirse, atreverse, escaparse.

Recomendaciones para una lonchera saludable:
  • Refrescos naturales, de preferencia endulzados con miel de abeja, incluso puede tratarse de jugos ligeros de frutas, con un agregado de avena precocida para agregar consistencia. Puede optarse por el emoliente, la limonada, agua de piña o de manzana, etc.
  • Yogurt con bajo o nulo contenido de grasa y azúcar, de preferencia natural, endulzado en casa con miel de abeja y una agregado de frutas picadas. Puede agregarse también granola o germen de trigo. 
  • Frutos secos, de preferencia guindones, pecanas o almendras.
  • Barritas energéticas de kiwicha, avena o ajonjolí, asegurándose de que estén endulzadas con miel de abeja.
  • Si se trata de pan, optar por el integral, con queso fresco o palta, pollo sancochado sin mayonesa, hamburguesas caseras de pescado o pavita. 
  • Preferir el pollo o la pavita antes que las carnes rojas, incluso pescado, pero en todos los casos cocidos, al vapor u horneados, no fritos.
  • Incorporar guarniciones sancochadas, como papa, choclo desgranado, camote (cocido con jugo de naranja), arroz integral, ensaladas frescas, palta en rodajas, queso fresco, aceitunas, tomates frescos.
  • Incrementar el uso de quinua, trigo, menestras, avena, en las preparaciones, con poco condimentos, bajos en sal y pimienta. Las menestras deben consumirse por lo menos 2 veces a la semana. 
  • Preferir el uso de hierbas para los guisos, aportando sabor en reemplazo de los aderezos cargados. 
  • Enfatizar la reconciliación con la berenjena, la beterraga, el zucchini, el brócoli, la coliflor, entre otros. 
Nos comprometemos seriamente a apoyar este y todos los esfuerzos en este sentido y a seguir difundiendo la sana alimentación. Por lo pronto, lanzamos la campaña Loncheras sanas para prevenir y cuidar a nuestros hijos. Los invitamos a comentar y sugerir propuestas de loncheras, intercambiar opiniones y aportar en relación con el tema. 

El camino apenas se está abriendo....

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