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sábado, 4 de abril de 2009

Llegó el momento de las cosas buenas: Leche de monja

Hace muchos años, mi tío Fernando Calle me dio a conocer un libro estupendo sobre recetas antiguas de platos, dulces y licores de Moquegua, entre la que se destacaba por su originalidad la Leche de Monja. Entre comentarios familiares, descubrimos que mi bisabuelo don Gregorio Montes Malo era uno de esos impenitentes adictos a este brebaje, y que además lo preparaba muy bien, algo que era encomiable de suyo.


Años después, cuando tuve la romántica oportunidad de vivir en la Heroica, un amigo mío nacido en la bella Arequipa pero venido de ascendencia moqueguana me proporcionó de fuente directa una botella de Leche de Monja. Era la abuela del chino Lucho Carrillo una adorable y predilecta anciana que entre muchas virtudes y otras sinvergüenzuras se daba el lujo de contar con la receta auténtica de la Leche de Monja. En ese momento, cuando tuve la suerte privilegiada de conocerla, saludarla, tocarla y escucharla, mi éxtasis estaba en sus niveles más altos, no sólo por tener la extraordinaria oportunidad de ver el proceso de elaboración más tradicional y moqueguanamente auténtico del afamado licor sino porque, además, nos dimos una de esas borracheras de antología que es mejor no recordar.

Moquegua es, a propósito, una tierra muy cálida, andina ciertamente, con callecitas en ascenso y regreso, con un sol vertical que sancocha los sesos, la modorra a flor de piel y las mejores paltas del Perú. Es la tierra de los guargüeros con manjarblanco, del caprichoso y afamado cerro Baúl, del cuy chactado y la sarsa de patita, y por supuesto del pisco Biondi. Con esta entrega va mi homenaje al pueblo moqueguano, al chino Lucho, a su tan especial abuelita y la Leche de Monja.

Con sabor a Perú, les dejo esta receta, pero hay que prepararla y tomarse una copita.
Receta

Ingredientes:
8 a 12 huevos,
pisco,
azúcar,
jugo de 1 kg. de limones aprox. (lo necesario para cubrir los huevos).



Preparación:
Debe dejarse reposar los huevos con el jugo de limón en un frasco de vidrio, hasta que los cubra. Se debe cerrar el frasco herméticamente y refrigerar durante 2 ó 3 semanas. Luego del tiempo de reposo, los huevos ya suaves y semidestruidos deben licuarse o batirse para lograr una solución homogénea. Una vez obtenida la mezcla debe colarse para eliminar las impurezas.



Finalmente, se agrega azúcar y pisco al gusto.
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